¿Cómo llegar a la UNLa? http://www.unla.edu.ar/servicios/comollegar/index.php
viernes, 15 de octubre de 2010
Guille Tangelson dice: Presentación del libro "El Puente Secreto"
¿Cómo llegar a la UNLa? http://www.unla.edu.ar/servicios/comollegar/index.php
viernes, 24 de septiembre de 2010
Tuñón dice: La calle del agujero en la media!
...Esto es simple querida, como el globo de luz
del hotel en que vives. Yo subo la escalera
y la música viene a mi lado, la música.
Los dos somos gitanos de una troupe vagabunda
alegres en lo alto de una calle cualquiera.
Alegres las campanas como una nueva voz.
Tú crees todavía en la revolución
y por el agujero que coses en tu media
sale el sol y se llena todo el cuarto de luz.
Yo conozco una calle que hay en cualquier ciudad,
una calle que nadie conoce ni transita...
jueves, 16 de septiembre de 2010
jueves, 2 de septiembre de 2010
Edgar Bayley dice: Como los ríos, las nubes y las rosas
rota
en pedazos
esparcidos
como los ríos
y las rosas
Una linda botella verde
que contenía
-dicen-
vino añejo
de los verdes años
y ahora
está esparcida
como las hojas
y las nubes
en pedazos
de vidrio verde
Estuvo
taponada
y lacrada
y luego bebieron
de su contenido
hasta vaciarla
Y ahora
está esparcida
en el fondo
de la casa
entre un poco
de hierba verde
y algunas flores
silvestres
amarillas
rojizas
como las nubes
tras los picos
de la montaña
como los ríos
y las rosas
Ya nadie repara
en esos pedazos de vidrio verde:
ni pájaros
ni hormigas
ni quienes
alguna vez
de noche
en el interior
de la casa
bebieron
de su contenido
y conocieron
unos momentos de alegría
viernes, 30 de julio de 2010
viernes, 23 de julio de 2010
Girondo dice: Que los ruidos te perforen los dientes...
Que los ruidos te perforen los dientes,
como una lima de dentista,
y la memoria se te llene de herrumbre,
de olores descompuestos y de palabras rotas.
Que te crezca, en cada uno de los poros,
una pata de araña;
que sólo puedas alimentarte de barajas usadas
y que el sueño te reduzca, como una aplanadora,
al espesor de tu retrato.
Que al salir a la calle,
hasta los faroles te corran a patadas;
que un fanatismo irresistible te obligue a prosternarte
ante los tachos de basura
y que todos los habitantes de la ciudad
te confundan con un madero.
Que cuando quieras decir: "Mi amor",
digas: "Pescado frito";
que tus manos intenten estrangularte a cada rato,
y que en vez de tirar el cigarrillo,
seas tú el que te arrojes en las salivaderas.
Que tu mujer te engañe hasta con los buzones;
que al acostarse junto a ti,
se metamorfosee en sanguijuela,
y que después de parir un cuervo,
alumbre una llave inglesa.
Que tu familia se divierta en deformarte el esqueleto,
para que los espejos, al mirarte,
se suiciden de repugnancia;
que tu único entretenimiento consista en instalarte
en la sala de espera de los dentistas,
disfrazado de cocodrilo,
y que te enamores, tan locamente,
de una caja de hierro,
que no puedas dejar, ni por un solo instante,
de lamerle la cerradura.
